Jose Mari Esparza Zabalegi
Si los 749 vascos que salieron libres, la mayoría de ETA, y los que volvieron del exilio, hubieran sido chilenos, uruguayos o argentinos, hubieran sido llamados héroes de la libertad. Como en Uruguay, todos los presos y torturados cobrarían una pensión vitalicia nada desdeñable.
Durante décadas, la prepotencia española alardeó de haber exportado a las dictaduras americanas su modélica Transición. Es cierto que había similitudes: todas partían de golpes militares sangrientos y acabaron con apaños entre las élites para entrar, borrón y cuenta nueva, en democracias vigiladas. Las cárceles se abrieron y salieron de ellas los que más habían bregado por la libertad, con fierros generalmente: tupamaros, montoneros, ERP, MIR… En las cárceles españolas la mayoría eran vascos y de estos, la gran mayoría de ETA, la gran hostigadora del franquismo. Se suele olvidar que la dictadura española duró más que la de Chile, Uruguay y Argentina juntas, y había producido mucho mayor número de víctimas. Ergo, había aquí motivos más que sobrados para sublevarse y armas tomar, porque hasta la Declaración Universal de los Derechos Humanos recuerda en su prólogo que donde no hay derechos, el hombre se ve compelido «al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión». Read the rest of this entry »

mos a respirar porque el alma vasca respira distinto”, escribió hace ya más de medio siglo Jorge Oteiza. Y lo hizo en un contexto determinado, el nacimiento y desarrollo de ETA, en la década de 1960, cuando junto al compromiso de los jóvenes que no habían conocido la guerra, surgieron centenares de iniciativas populares. Desde el impulso a las primeras ikastolas y gau eskolas, hasta los jaialdis y la impronta en decenas de facetas artísticas. La estación de Amalur. Fue llamada la primavera vasca, udaberria, que ya tuvo un parangón en época prebélica, con Lizardi, Arteta o Lauaxeta. 

Bere bizitzan Iulen Madarigak eginiko jardun politiko, soziala eta kulturalak neurri handi batean Euskariak berak dituen helburuekin bat egiten du, Euskal Herria nazio gisa garatzeko ahalegina egitea, alegia. Baita, Nazio gisa dituen eskubideak lortzeko lana eta ahalegina egitea eta bide batez, Nazioareteko Giza Eskubideen Aldeko Aldarrien parametroetan, banako eta talde-eskubideak hedatzea, Euskal Herriaren eskubideak defendatzeagatik jazarpena jasan duten pertsonak babestea ere helburua dugularik.
Iulen Madariaga es un claro representante de una generación puente que fue clave en nuestra historia política y decisiva en la situación actual, de una generación de activistas que aportaron una nueva concepción del nacionalismo Vasco abarcando espacios poco desarrollados hasta entonces. De esta manera la realidad sociopolítica, ha evolucionado de forma favorable hacia los intereses de nuestro Pueblo, haciendo posible el proyecto soberanista.
